martes, 19 de febrero de 2013

Cuervo


Tenia frío, hacía días que ni dormía ni comía bien.
Seguía tensa y quieta, moviendo un brazo únicamente para cambiar el CD.
Los vecinos, que nunca llegaron a conocerla bien, pensaron que estaría de viaje, o que se habría mudado al fin. Pero ella seguía en la casa, totalmente oscura, con un ambiente viciado y enfermizo.
Sus hundidos ojos escrutaron la habitación, deteniéndose en un punto indefinido. Acababa de acordarse de que aun quedaba uno entero.
Salió de la habitación en ropa interior y bajo las escaleras hacia el salón. Hacia días que no entraba.
Allí estaba, un espejo de cuerpo entero. Lo primero que vio fueron sus perfiladas costillas, lo segundo, sus lágrimas borrando el ya difuso maquillaje de los ojos.
Cerró los puños hasta que le sangraron las heridas de los nudillos; no dudó en golpear ese espejo también.
Cuando no pudo ver su cara entera reflejada en ninguno de los fragmentos se tranquilizó, tomó su pelo, que caía hasta media espalda y lo observó pensativa.
Subió a su habitación, cogió un permanente e ignorando las manchas de nudillos en la pared, escribió:
Cuando el ultimo cuervo haya volado, no quedara nada de mi.”
Se tumbó en la cama y se dejó llevar por la música.
Abrió los ojos, en la eterna noche de su casa quedaba un espejo. Uno que no quería destruir.
Se levantó y empezó a buscar por la casa, no lo encontró.
Solo podía estar en un lugar, el comedor. Era la parte de la casa que mas odiaba, allí había empezado todo.
La sala desprendía un hedor horrendo, había comida en descomposición, cuchillos y vomito en el suelo, pero, sobre todo, fragmentos de espejo esparcidos por todas partes.
Caminó sigilosa por el cuarto, ignorando los cristales incidiendo en sus pies.
Abrió lentamente el cajón de uno de los muebles.
Rebuscó entre los mechones de su propio pelo hasta dar con un pequeño espejo de mano.
<<¿Crees que no te veo?>> La voz resonó en su mente, grave y fría.
Aterrorizada miró la habitación, no vio nada.
Lentamente, miro a través del espejo.
Un cúmulo de oscuridad humanoide la observaba a sus espaldas, acariciándose el estomago.
<<Se lo que has hecho...¿Podrás perdonarte?>>
Las lagrimas surcaron su rostro de nuevo.
Corrió hacia el lavabo y se encogió en un rincón.
<<Aunque estés hecha un ovillo puedo verte; como una patética y sucia rata...>>
-Vete... ve-te- consiguió articular entre aterrados sollozos.- vete ya...
<<No, sabes que no me iré sin ti.>>
-Vete- cerró los ojos con fuerza- !vete¡-
Escucho como se acercaba, llevó sus dedos hacia el piercing de su labio.
<<No lo harás>> Rió.
Se arrancó el aro con un destrozado aullido. Cuando abrió los ojos aquel ser había desaparecido..
Apoyo el espejo en la pica y empezó a cortarse el pelo en pequeños mechones, observando su lenta caída hacia el suelo.
Hacia la media melena se miró. -Ya queda poco-
Fue al comedor y se quedó quieta unos segundos.
-Cuando el ultimo cuervo haya volado, no quedara nada de mi...- dijo- pero antes de eso...
Empezó a golpearse la cabeza contra la pared, llorando desesperada; finalmente, cogió un cuchillo y lo clavo entre dos costillas, perforándose el corazón.

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