domingo, 16 de diciembre de 2012

Símbolos


Estaba sucediendo otra vez. No podía controlarlo; notaba como su alma se rompía en pedazos.

Definitivamente no podía vivir sin la luna; su lobo interior enloquecía.

Miró al cielo manchado de estrellas; pequeños haces de luz precediendo la ruptura de la oscuridad.

No solo el lobo enloquecía en su interior.

La música destrozaba sus tímpanos, tenía los nudillos en carne viva, pero el dolor era mínimo en comparación con lo que sentía.

Le estaba llamando, reposando sobre la estantería; la ultima daga de su colección. Aun no había sido desafilada.

Se hizo un pequeño corte en el abdomen, luego otro... no fue suficiente.

Empezó a gravar símbolos en su piel, subiendo desde su cintura para que la sangre no cubriese su lienzo.

Los garabatos se extendieron por la parte delantera de su tronco y por sus brazos. Por ultimo, gravó dos lineas en su rostro, siguiendo la trayectoria de sus lagrimas.

Se relajó, era maravilloso, por primera vez su dolor físico se acercaba minimamente a su tortura interior y, ademas, esos símbolos le hacían realmente hermoso.

Se podía leer su alma a través de su cuerpo.

Los cortes eran profundos y definidos, podían leerse a través de la cortina de sangre, que fluía libre; este hecho empezó a afectarle. El agotamiento se apodero de el y se tumbó en la cama.

Al estirarse, las heridas se abrieron mas; la sangre goteaba desde las sabanas teñidas. Todo se difuminó.

Lo único que habría cambiado, quizás, seria estar al aire libre, junto a la noche.

El cansancio lo tomó y el se dejo llevar, tranquilo, a una dimensión mas adecuada para él, donde las contradicciones de esta no le consumiesen.

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