Siento frío de
nuevo, me acuna una fuerte opresión en el pecho, las costillas se
sumergen en mis órganos, mi sangre negra y espesa emerge,
inundándome, hundiéndome mas en el oscuro pantano de mi alma.
Detesto la
realidad, pero es mejor que la ficción que ahora me invade; desde el
pasado, mis fracasos se ríen, me rodean, me devoran los ojos cegando
mi futuro.
Oigo pasos en
mi cabeza; una araña negra se pasea por mi cráneo buscando el mejor
lugar para el disparo; un nuevo fragmento de metal en mi cerebro, un
número menos en la cuenta atrás hacia la nada.
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