Así, observando mi guitarra, paso el
día.
No puedo escucharla, no puede
expresarse; su alma esta atrapada en la madera y la mía en su
silencio.
Pasan las horas y sigo esperando oír
su voz para fundirnos de nuevo en un torrente de música y dolor.
La mas importante de mis costillas ha
dejado de sostenerme. Agonizo lentamente mientras los segundos
inciden en mi mente, corroída por la esencia que brota de mi
interior, por la certeza de que todo lo que me importa se esta
derrumbando.
Solo espero que nuestras almas gemelas;
blancas por fuera aunque negras por dentro, vuelvan a unirse para
hallar la barca que decidirá mi destino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario