Llorando cada día frías gotas de
cristal
contenedoras de tristeza muerte y
soledad.
Pesadillas cabalgan por mi destrozada
alma,
atrapada en un infierno,
cementerio de aves santas,
como arañas trepan mis paranoias,
desgarrando mi cordura condenándome a
la sombra
de las tumbas del pasado, a la piedra
del futuro,
frio, oscuro, moribundo,
solo nubes de ceniza,
cadáveres sin prisa respirados por los
vivos,
recibiendo su tristeza por olvido de
una vida ya lejana,
ya pasada como un cuervo en la brisa
sumergiéndose en la bruma de una mente
perturbada...
vació...
No hay comentarios:
Publicar un comentario