martes, 26 de junio de 2012

Mi propia sombra I


Oscuridad persecutoria.


La casa estaba bacía y en silencio. Salí del comedor hacia mi habitación pero a mitad de camino la luz del pasillo parpadeó y bajo en intensidad. Me giré para abrir la puerta del comedor, pero de repente, sin explicación alguna, se hallaba a varios metros de mi, oscura, como si una negra pantalla impidiera que la luz pasara por el marco.
Paralizado, intenté respirar lentamente para calmarme. Detecté un murmullo procedente del comedor y un casi inexistente movimiento tras la oscuridad.
Reteniendo el aire escudriñé la puerta. Parecía haber alguien.
Repentinamente, un brazo de retorcida madera se clavó contra la pared derecha, arañando-la, mientras que desde el marco izquierdo de la puerta emergieron tres gruesos tentáculos. Por ultimo apareció el cuerpo que los unía; una manta de oscuridad con agujeros a través de los cuales se podían ver huesos inconexos, incoherentes. Pero lo mas aterrador era su cara; una mascara blanca partida por la mitad, desde la izquierda me observaba un gran ojo negro, desde el derecho, dos mas pequeños. Ladeo la cabeza con esa sonrisa torcida y afilada en la mascara. Me gire con intención de encerrarme en mi habitación, pero estaba tan lejos que casi no veía la puerta. Salí corriendo con todas mis fuerzas pero la habitación seguía alejándose mas y mas.
Ese ser empezó a perseguirme, arrastrándose por suelo paredes y techo; con la mirada clavada en mi nuca, levitando de un lugar a otro, saltando para adelantar terreno.
La luz empezaba a desfallecer, tenue y mortecina.
Se acercaba cada vez mas, podía notarlo, estaba sudando, el frío empezaba a apoderarse de mi.
Ya lo tenia encima, ya todo parecía perdido, y a escasos metros de mi apareció una puerta abierta.
La cerré y seguí hasta que me di cuenta de que no me perseguía.
Me giré, recobre el aliento. Mejor no tentar a la suerte, a pesar del dolor de mis pies seguí corriendo por ese pasillo infinito.
Vi un charco negro en medio del pasillo, aceleré para saltarlo. En pleno vuelo, un tentáculo me agarro el tobillo lanzándome contra el suelo, el charco se incorporó, la mascara brotó de el liquido y se colocó a pocos centímetros de mi. Sus ojos no eran negros como yo pensaba, eran agujeros profundos y oscuros, puertas a un lugar vacío.
<<¿Me lo vas a poner tan fácil?>> No paraba de resonar en mi interior, una voz tétrica y burlona, una voz conocida, aunque no recordaba de donde.
No podía rendirme, salí corriendo otra vez.
El infinito pasillo se dobló creando una esquina. Giré sin frenar, la pared besó mi labio que empezó a sangrar dolorido.
<<No hay salida>> La voz resonó en mi interior, divertida.
Mi perseguidor apareció por la esquina, sus tentáculos me aprisionaron contra la pared mientras su garra de madera presionaba mi cuello. Se acercó, mucho.
La mascara empezó a separarse por la mitad, dejando paso a un agujero de vacío, que se expandió hasta envolverme en una única sensación, una palabra persistente:

                                                    FIN



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