Oscuridad persecutoria.
La casa estaba bacía y en silencio.
Salí del comedor hacia mi habitación pero a mitad de camino la luz
del pasillo parpadeó y bajo en intensidad. Me giré para abrir la
puerta del comedor, pero de repente, sin explicación alguna, se
hallaba a varios metros de mi, oscura, como si una negra pantalla
impidiera que la luz pasara por el marco.
Paralizado, intenté respirar
lentamente para calmarme. Detecté un murmullo procedente del comedor
y un casi inexistente movimiento tras la oscuridad.
Reteniendo el aire escudriñé la
puerta. Parecía haber alguien.
Repentinamente, un brazo de retorcida
madera se clavó contra la pared derecha, arañando-la, mientras que
desde el marco izquierdo de la puerta emergieron tres gruesos
tentáculos. Por ultimo apareció el cuerpo que los unía; una manta
de oscuridad con agujeros a través de los cuales se podían ver
huesos inconexos, incoherentes. Pero lo mas aterrador era su cara;
una mascara blanca partida por la mitad, desde la izquierda me
observaba un gran ojo negro, desde el derecho, dos mas pequeños.
Ladeo la cabeza con esa sonrisa torcida y afilada en la mascara. Me
gire con intención de encerrarme en mi habitación, pero estaba tan
lejos que casi no veía la puerta. Salí corriendo con todas mis
fuerzas pero la habitación seguía alejándose mas y mas.
Ese ser empezó a perseguirme,
arrastrándose por suelo paredes y techo; con la mirada clavada en mi
nuca, levitando de un lugar a otro, saltando para adelantar terreno.
La luz empezaba a desfallecer, tenue y
mortecina.
Se acercaba cada vez mas, podía
notarlo, estaba sudando, el frío empezaba a apoderarse de mi.
Ya lo tenia encima, ya todo parecía
perdido, y a escasos metros de mi apareció una puerta abierta.
La cerré y seguí hasta que me di
cuenta de que no me perseguía.
Me giré, recobre el aliento. Mejor no
tentar a la suerte, a pesar del dolor de mis pies seguí corriendo
por ese pasillo infinito.
Vi un charco negro en medio del
pasillo, aceleré para saltarlo. En pleno vuelo, un tentáculo me
agarro el tobillo lanzándome contra el suelo, el charco se
incorporó, la mascara brotó de el liquido y se colocó a pocos
centímetros de mi. Sus ojos no eran negros como yo pensaba, eran
agujeros profundos y oscuros, puertas a un lugar vacío.
<<¿Me lo vas a poner tan
fácil?>> No paraba de resonar en mi interior, una voz tétrica
y burlona, una voz conocida, aunque no recordaba de donde.
No podía rendirme, salí corriendo
otra vez.
El infinito pasillo se dobló creando
una esquina. Giré sin frenar, la pared besó mi labio que empezó a
sangrar dolorido.
<<No hay salida>> La voz
resonó en mi interior, divertida.
Mi perseguidor apareció por la
esquina, sus tentáculos me aprisionaron contra la pared mientras su
garra de madera presionaba mi cuello. Se acercó, mucho.
La mascara empezó a separarse por la
mitad, dejando paso a un agujero de vacío, que se expandió hasta
envolverme en una única sensación, una palabra persistente:
FIN
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