Siempre se
habían reído de él por ser de agua profunda y oscura, de agua
negra, siempre le habían rechazado por ello.
Se pasó la vida
perdido en su sueño de encontrar a alguien hecho de agua cristalina,
a pesar de que siempre le dijeron que no quedaba nadie así.
Soportó burlas
y bromas, pero nunca se rindió, y tras muchos años, la hallo; una
dama de agua transparente. No tenia ni un matiz de color, era pura y
perfecta.
La observó, sus
formas, los reflejos de luna que en sus curvas rebotaban... preciosa.
Se acerco,
tímido, y ella le miró también. Parecía tan sorprendida como el.
Se acercaron.
El dejo caer dos
gotas de si mismo sobre una piedra, ella, dejo caer dos gotas de su
materia sobre las de el. Alargaron la mano y mezclaron cada uno, una
de las gotas mezcladas con el agua de su propio cuerpo.
Sus mentes
conectaron y pudieron comunicarse.
Conociéndose,
conectando, se perdieron el uno en la mente del otro; poco a poco
fueron acercándose hasta rozarse.
Se acariciaron.
Sus mentes se sincronizaban y entremezclaban cada vez mas. La fina
linea que separaba sus cuerpos fue difuminándose hasta que empezaron
a combinarse; el agua de cada uno empezó a infiltrarse en el cuerpo
del otro, esparciéndose lentamente, llenándolos.
Sus mentes, cada
vez mas sincronizadas, empezaron a perder la forma, convirtiéndose
en una única conjunción de sensaciones, lo cual se vio reflejado en
sus gestos.
Cada vez que sus
cuerpos entraban en contacto, partículas de oscuridad invadían la
pureza de ella, y partículas de brillante luz lo inundaban a el;
pequeñas gotas que saltaban de la materia de uno a la del otro. Cada
vez pasaba mas cantidad de agua y cada vez sentían mas necesidad de
combinarse.
Se cogieron
fuertemente de la mano, poco a poco dejó de distinguirse dos colores
en ellas, eran una cambiante combinación de formas oscuras y
luminosas que danzaban insaciables.
Entrelazaron sus
dedos hasta que la palma de sus manos se volvió solo una, los dedos
de el empezaron a entrar en el brazo de ella, ascendieron por el
interior del brazo hasta que los dedos sobresalieron a través del
codo del opuesto.
Sin separar sus
brazos, sus piernas se rozaron fusionándose.
Finalmente, se
besaron; la cabeza de uno entró en la del otro y todo su cuerpo
empezó a convertirse en uno solo, lleno de sombras y luces
danzantes, informes.
Ya solo se
distinguía un único cuerpo retorciéndose, sus brazos sobresalían
y volvían a sumergirse en la mezcla, sus caras se separaban y
volvían a unirse a través de los besos, sus formas eran cada vez
menos precisas, hasta ser indefinibles como individuos.
Llego el momento
mas complicado, el de separarse, cuando lo hicieron, el decidió
entregarse por completo, dejándola a ella con un cuerpo de negra
agua repleta de puntos de luz, como una noche estrellada, magnifica y
deslumbrante, a cambio de quedarse el de un tono grisáceo y vulgar.
Ella le dijo que
quería repartir mejor sus cuerpos, el le dijo que no podría vivir
si no le daba lo que ella se merecía.
Se dirigió
hacia un rió cercano, la miro y se dejo caer de espaldas.
Lo ultimo que
vio antes de fundirse con el rió y desparecer, fue una lagrima de
luz que se desprendió de los preciosos ojos de ella, mientras
estiraba el brazo hacia el, intentando evitar su desaparición.
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