sábado, 7 de julio de 2012

Agua


Siempre se habían reído de él por ser de agua profunda y oscura, de agua negra, siempre le habían rechazado por ello.
Se pasó la vida perdido en su sueño de encontrar a alguien hecho de agua cristalina, a pesar de que siempre le dijeron que no quedaba nadie así.
Soportó burlas y bromas, pero nunca se rindió, y tras muchos años, la hallo; una dama de agua transparente. No tenia ni un matiz de color, era pura y perfecta.
La observó, sus formas, los reflejos de luna que en sus curvas rebotaban... preciosa.
Se acerco, tímido, y ella le miró también. Parecía tan sorprendida como el.
Se acercaron.
El dejo caer dos gotas de si mismo sobre una piedra, ella, dejo caer dos gotas de su materia sobre las de el. Alargaron la mano y mezclaron cada uno, una de las gotas mezcladas con el agua de su propio cuerpo.
Sus mentes conectaron y pudieron comunicarse.
Conociéndose, conectando, se perdieron el uno en la mente del otro; poco a poco fueron acercándose hasta rozarse.
Se acariciaron. Sus mentes se sincronizaban y entremezclaban cada vez mas. La fina linea que separaba sus cuerpos fue difuminándose hasta que empezaron a combinarse; el agua de cada uno empezó a infiltrarse en el cuerpo del otro, esparciéndose lentamente, llenándolos.
Sus mentes, cada vez mas sincronizadas, empezaron a perder la forma, convirtiéndose en una única conjunción de sensaciones, lo cual se vio reflejado en sus gestos.
Cada vez que sus cuerpos entraban en contacto, partículas de oscuridad invadían la pureza de ella, y partículas de brillante luz lo inundaban a el; pequeñas gotas que saltaban de la materia de uno a la del otro. Cada vez pasaba mas cantidad de agua y cada vez sentían mas necesidad de combinarse.
Se cogieron fuertemente de la mano, poco a poco dejó de distinguirse dos colores en ellas, eran una cambiante combinación de formas oscuras y luminosas que danzaban insaciables.
Entrelazaron sus dedos hasta que la palma de sus manos se volvió solo una, los dedos de el empezaron a entrar en el brazo de ella, ascendieron por el interior del brazo hasta que los dedos sobresalieron a través del codo del opuesto.
Sin separar sus brazos, sus piernas se rozaron fusionándose.
Finalmente, se besaron; la cabeza de uno entró en la del otro y todo su cuerpo empezó a convertirse en uno solo, lleno de sombras y luces danzantes, informes.
Ya solo se distinguía un único cuerpo retorciéndose, sus brazos sobresalían y volvían a sumergirse en la mezcla, sus caras se separaban y volvían a unirse a través de los besos, sus formas eran cada vez menos precisas, hasta ser indefinibles como individuos.
Llego el momento mas complicado, el de separarse, cuando lo hicieron, el decidió entregarse por completo, dejándola a ella con un cuerpo de negra agua repleta de puntos de luz, como una noche estrellada, magnifica y deslumbrante, a cambio de quedarse el de un tono grisáceo y vulgar.
Ella le dijo que quería repartir mejor sus cuerpos, el le dijo que no podría vivir si no le daba lo que ella se merecía.
Se dirigió hacia un rió cercano, la miro y se dejo caer de espaldas.
Lo ultimo que vio antes de fundirse con el rió y desparecer, fue una lagrima de luz que se desprendió de los preciosos ojos de ella, mientras estiraba el brazo hacia el, intentando evitar su desaparición.



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