Entró en la habitación y la vio en la
cama, llamándole en silencio.
Todo estaba listo, apago la luz y la
sujeto contra él.
Recorrió cada curva de su cuerpo con
las manos, acariciándola, amándola.
Empezaron los preliminares, pero no
duraron demasiado, no lo necesitaron.
Los dedos de él empezaron a danzar en
ella, haciéndola gemir y gritar,
Poco a poco el ritmo fue aumentando, la
respiracion se fue entrecortando, estaban danzando, saltando,
descontrolados como uno solo.
Los gemidos de ella parecían explicar
toda una historia cargada de dulce armonía con descontrolados
matices de pasión.
Estaba sudando, al limite, pero siguió,
sus dedos habían llegado hasta el final, pero deseaban seguir
avanzando, ella disfrutaba y pedía mas, el notaba como sus dedos
estaban cada vez mas despiertos, y le saco el máximo partido.
La levanto, se agacharon, rodaron y se
desplomaron estremeciéndose en medio de una descontrolada sinfonía;
la música fluía desbocada entre ellos, desde ellos, hacia el mundo,
demostrando el verdadero significado de la pasión.
Finalmente, agotado, se separo de ella,
la recorrió entera. Con infinito amor le susurro suavemente:
-Ha sido realmente increíble, nunca
habíamos hecho nada como esto, pero la próxima vez nos superaremos
de nuevo, ahora descansa y recupérate.-
La besó, abrió la luz, y se dirigió
hacia la puerta. Antes de salir, le hecho una ultima mirada a su
guitarra, seductora e incitante, y se marcho.
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