martes, 8 de mayo de 2012

Danza de capuchas


-Rave, estoy harta de esta vida.
-Yo también Raise, pero dentro de poco cambiará.
-¿Cuando lo haremos? No lo soporto más.
-Esta noche saciaremos nuestra sed para siempre.
Los dos adolescentes siguieron encerrados en su habitación, acompañados por su lúgubre rencor y su triste música.
Su negro atuendo, al igual que el pelo negro que cubría sus tristes ojos, a media hasta, delataban un profundo estado de depresión y decepción respecto a la vida.
El olor del incienso, mezclado con otras substancias se escapaba de la habitación y desfilaba escalera abajo hacia el salón.
A pesar de la música, se oían los irritados pasos de la madre de Rave;
-¡No fuméis esa porquería en esta casa!
El chico subió mas la música para alejar la voz de su madre.
-Joseph, ¿porque se comporta así nuestro hijo?.
-Ese Zachary no hace mas que traer problemas...quizás deberíamos ser mas duros con el...
-No creo que sea la manera, y ademas, ya es tarde para eso, no creo que cambie por un poco de mano dura.
-Si, dejalo, ya se encontrara con el futuro que se esta forjando.
Miraron el reloj, las 11:30, apagaron la música, tenían que prepararlo todo.
Rave sacó un pesado y polvoriento volumen, y rebusco entre sus paginas.
No hubieron palabras de poder, no hubieron velas ni extrañas invocaciones, basto con hacerse un corte en dedo meñique, y desearlo. El alma de los dos abandono sus cuerpos, que cayeron sobre la cama, uno junto al otro.
Sus esencias, de pálido éter, quedaron en silencio, acogidas por la oscuridad del cuarto. Entonces una oscuridad mas intensa ocupó el centro de la sala, no parecía muy distinta a ellos, pero emanaba poder y maldad de ella. Se dirigió a ellos, sin hablar, sencillamente, sonando en el interior de su consciencia.
-¿Estáis listos?
-¿Cual es el precio?-por algún extraño motivo, sus voces sonaban como siempre, al contrario de lo que pensaban.
-Es sencillo, tras abandonar vuestros cuerpos, en ellos quedará un poco de energía residual; simplemente me quedare con ella.
-Espera -como de costumbre Raise se mostraba menos confiada que Rave- ¿tu que ganas con eso?
¿Nos afecta de alguna manera?
-No seas así Raise, es la única forma de conseguirlo.
-Tranquila, es normal que quieras saber. A mi me proporciona mas energía para interactuar con este plano, y no, no os afecta de ningún modo.
¿Procedemos?
-Si- Los dos respondieron al unisono, esperanzados pero sin gran entusiasmo.
-Acercaos a mi hasta fundiros con mi energía.
Las tres figuras se mezclaron, girando en el aire, hasta que dos de ellas fueron expulsadas suavemente.
Volvió a distinguirse una oscura figura, y cerca de ella se veían dos mas, pero menos claras que antes, como si el contacto con esa oscuridad, las hubiera ennegrecido a ellas también.
Las etéreas formas se desvanecieron, ocupando de nuevo sus cuerpos. Se sentían genial, mejor que nunca, mas poderosos, mas rápidos, mas vivos, y mucho mas malvados; de hecho, no se sentían mas malvados, mas bien, su maldad se había fortalecido.
Por primera vez en años, la triste expresión de su cara se borro, para dar paso a una expresión desquiciada y malévola.

Bajaron al salón, con las negras capuchas cubriéndoles el rostro. De un golpe seco, dejaron a los padres de Rave inconscientes, luego los ataron a las sillas con cinta aislante. Su madre empezó a recobrar el sentido.
-Porque haces esto Za...- Su hijo la interrumpió bruscamente.
-¡No pronuncies ese nombre!¡Me llamo Rave!
-Hijo, solo quiero que me digas porque...
Joseph se acababa de despertar.
-¡Estas loco estúpido crío!
-¡Cierra la boca cerdo! Gran parte de la culpa de esto la tienes tu, dime, ¿cuantas veces me has apoyado en las cosas que he querido hacer? ¿cuantas veces me has felicitado por mis logros? Y en cambió, ¿cuantas veces me has pegado sin un motivo real? Solo porque tu vida es una mierda igual que tu... ¿ o cuantas veces me has despreciado, o dejado en ridículo? Dime, ¡¿cuantas?!
-Pero...
-Tu tampoco eres quien para hablar, madre, nunca hiciste nada por cambiar esto, ni siquiera sabes como me siento...
-Raise, pareces buena chica ayudanos, por favor.- La desesperación empezaba a apoderarse de Margaret.
Los chicos cogieron la cinta aislante y taparon la boca de los ateridos padres.
-Bueno Raise, mis padres ya saben lo que pienso, y creo que los tuyos deberían saber lo que piensas tu, ¿no?
-Coge la cinta, ahora se lo enseñaremos.-Sus rostros rebosaban de sádico placer ante la simple idea de torturarlos. A pesar de ello, se resistieron, solo querían darles una lección.
Cuando terminaron, salieron a dar una vuelta, pensando en el siguiente punto para completar su sueño.
-Ha sido sencillo lo de tus padres, ¿no?
-Si, por lo menos no han hablado tanto como los tuyos, ¿tu madre aun no te llama por tu nombre?
-Hay veces que se olvida, es de las cosas que mas desprecio de ellos.
-Tranquilo Rave, dudo que se vuelvan a olvidar.
-Me lo he pasado genial.
-¿Si verdad?
-¿Que podríamos hacer Raise?
-Bueno, una de las cosas que tenemos que hacer para cumplir nuestro sueño, y se me ocurre a quien hacérselo.- De nuevo, el sadismo empezó a apoderarse de ellos.
Picaron a la puerta, les abrió una mujer:
-¿Esta Krash?
-Ahora baja guapa. Erik, tus amigos han venido, la parejita que tan bien te cae, date prisa. Ahora viene.-susurro sonriente
-¿Que tal?- También vestía oscuro, con pelo negro y su flequillo lila cubría su rostro. -¿A donde vamos?
-A dar una vuelta por el barrio.
-Si, queríamos hablar contigo.
Antes de salir del jardín de la casa, Rave recogió su brillante bate de metal, apoyándolo en su hombro.
-Me encanta ese bate, ¿para que lo traes?
-Como si no lo supieras tío, para divertirnos.
-Oye Krash, tu en el grupo siempre eres el centro de atención...
-Claro Raise, es por mi personalidad, soy el mejor sin duda- Su ancha sonrisa prepotente resultaba mucho mas despreciable para sus amigos de lo que nadie sospechaba.
-¿No podrías decirnos como lo consigues?
-Aveces pareces idiota, yo soy especial, y tu del montón. -Soltó una gran carcajada que se vio cortada por el fuerte golpe del bate.
-Rápido Raise, átalo al árbol.
Mientras ella ataba a Krash a un árbol de la acera, Rave puso diez cámaras apuntando hacia el chico inconsciente.
Tras varios minutos, despertó. El esparadrapo le impedía hablar, y las cuerdas moverse.
-Tranquilo, ahora te explico lo que pasa.
-Raise, las cámaras ya casi están conectadas, no te explayes mucho.
-De acuerdo, mira, no vamos con estas pintas porque queramos dar la nota, sino porque así nos sentimos. No como tu, que solo buscas ser el centro de atención, despreciando a los demás; es repugnante.
-Si, te vamos a demostrar cuanto para que no cometas ese error nunca mas.- Sonrió enagenado y deslizo la lengua por el labio inferior.
Raise saco una bola de discoteca y tres pequeños focos de su mochila y los enfocó hacia el pecho de Krash.
-¿Sabes que pasa si pones una bola de disco en la trayectoria de un foco? ¿Y de tres?
-Que tienes una buena fiesta- Rebosaban impaciencia.- vamos Raise, queda poco tiempo para que se pongan a grabar.
Con un fuerte impacto, la joven clavó el soporte de la bola en el pecho de su “amigo” y la encendió.
Inmediatamente después, Rave dibujó dos grandes X sobre los parpados del cadáver, y una boca con la lengua fuera sobre el esparadrapo. Por ultimo, colgaron sobre el chico un cartel:
El centro de atención, siempre”
-Quedan cinco segundos para que empiecen a grabar, ¡corre!
Corrieron juntos riendo hasta la casa de Rave.
-Vamos, ahora al insti.-
-Si, coge ese bidón de ahí, yo cojo este ¡vamos!
Fueron a la gasolinera y llenaron los bidones de gasolina; antes de que el dependiente se diera cuenta ya se habían marchado.
Rave salto la valla del instituto y Raise le pasó los bidones.
El instituto estaba dividido por un gran pasillo a los lados del cual se extendían las clases, así que cada uno se encargo de una mitad. Dejaron un hilo de gasolina recorriendo todos los pasillos hasta las puertas de las aulas, que tenían entarimados de madera, así se aseguraban de no dejarse ningún rincón.
Con sprays negros y una escalera escribieron grandes letras, cada uno en su mitad:
Fabrica de clases sociales y desigualdad”
Fabrica de bots competidores sin valores”
También escribieron “RIOT” con gasolina en la pista de cemento frente a la entrada y le tiraron una cerilla. Lanzaron los bidones dentro de una aula, donde comenzaba el camino de gasolina, encendieron los mecheros, se miraron, contaron hasta tres y los arrojaron dentro.
Tras saltar la valla se giraron; el fuego se había extendido por todo el edificio, el spray resaltaba contra el claro de las paredes y la gasolina de la entrada ardía perfectamente.
Se miraron tiernamente y se dirigieron al puerto.
Subieron hasta el faro, la vista era preciosa, de una calle del pueblo salían montones de reflejos de luz, y las llamas del instituto alumbraban otra parte del pueblo.

Sus capuchas se fundieron en un intenso beso, se sentaron apoyados contra la barandilla, mirando las llamas. El saco una navaja de afeitar y se corto en la muñeca derecha, ella saco una idéntica y se cortó la izquierda; se agarraron fuertemente, con las muñecas rozándose, y se dieron un ultimo y turbio beso, sonriendo de alegría por primera vez en muchos años.

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