-Rave, estoy
harta de esta vida.
-Yo también
Raise, pero dentro de poco cambiará.
-¿Cuando lo
haremos? No lo soporto más.
-Esta noche
saciaremos nuestra sed para siempre.
Los dos
adolescentes siguieron encerrados en su habitación, acompañados por
su lúgubre rencor y su triste música.
Su negro
atuendo, al igual que el pelo negro que cubría sus tristes ojos, a
media hasta, delataban un profundo estado de depresión y decepción
respecto a la vida.
El olor del
incienso, mezclado con otras substancias se escapaba de la habitación
y desfilaba escalera abajo hacia el salón.
A pesar de la
música, se oían los irritados pasos de la madre de Rave;
-¡No fuméis
esa porquería en esta casa!
El chico subió
mas la música para alejar la voz de su madre.
-Joseph,
¿porque se comporta así nuestro hijo?.
-Ese Zachary no
hace mas que traer problemas...quizás deberíamos ser mas duros con
el...
-No creo que
sea la manera, y ademas, ya es tarde para eso, no creo que cambie
por un poco de mano dura.
-Si, dejalo, ya
se encontrara con el futuro que se esta forjando.
Miraron el
reloj, las 11:30, apagaron la música, tenían que prepararlo todo.
Rave sacó un
pesado y polvoriento volumen, y rebusco entre sus paginas.
No hubieron
palabras de poder, no hubieron velas ni extrañas invocaciones, basto
con hacerse un corte en dedo meñique, y desearlo. El alma de los dos
abandono sus cuerpos, que cayeron sobre la cama, uno junto al otro.
Sus esencias,
de pálido éter, quedaron en silencio, acogidas por la oscuridad del
cuarto. Entonces una oscuridad mas intensa ocupó el centro de la
sala, no parecía muy distinta a ellos, pero emanaba poder y maldad
de ella. Se dirigió a ellos, sin hablar, sencillamente, sonando en
el interior de su consciencia.
-¿Estáis
listos?
-¿Cual es el
precio?-por algún extraño motivo, sus voces sonaban como siempre,
al contrario de lo que pensaban.
-Es
sencillo, tras abandonar vuestros cuerpos, en ellos quedará un poco
de energía residual; simplemente me quedare con
ella.
-Espera -como
de costumbre Raise se mostraba menos confiada que Rave- ¿tu que
ganas con eso?
¿Nos afecta de
alguna manera?
-No seas así
Raise, es la única forma de conseguirlo.
-Tranquila,
es normal que quieras saber. A mi me proporciona mas energía para
interactuar con este plano, y no, no os afecta de ningún modo.
¿Procedemos?
-Si- Los dos
respondieron al unisono, esperanzados pero sin gran entusiasmo.
-Acercaos
a mi hasta fundiros con mi energía.
Las tres
figuras se mezclaron, girando en el aire, hasta que dos de ellas
fueron expulsadas suavemente.
Volvió a
distinguirse una oscura figura, y cerca de ella se veían dos mas,
pero menos claras que antes, como si el contacto con esa oscuridad,
las hubiera ennegrecido a ellas también.
Las etéreas
formas se desvanecieron, ocupando de nuevo sus cuerpos. Se sentían
genial, mejor que nunca, mas poderosos, mas rápidos, mas vivos, y
mucho mas malvados; de hecho, no se sentían mas malvados, mas bien,
su maldad se había fortalecido.
Por primera vez
en años, la triste expresión de su cara se borro, para dar paso a
una expresión desquiciada y malévola.
Bajaron al
salón, con las negras capuchas cubriéndoles el rostro. De un golpe
seco, dejaron a los padres de Rave inconscientes, luego los ataron a
las sillas con cinta aislante. Su madre empezó a recobrar el
sentido.
-Porque haces
esto Za...- Su hijo la interrumpió bruscamente.
-¡No
pronuncies ese nombre!¡Me llamo Rave!
-Hijo, solo
quiero que me digas porque...
Joseph se
acababa de despertar.
-¡Estas loco
estúpido crío!
-¡Cierra la
boca cerdo! Gran parte de la culpa de esto la tienes tu, dime,
¿cuantas veces me has apoyado en las cosas que he querido hacer?
¿cuantas veces me has felicitado por mis logros? Y en cambió,
¿cuantas veces me has pegado sin un motivo real? Solo porque tu vida
es una mierda igual que tu... ¿ o cuantas veces me has despreciado,
o dejado en ridículo? Dime, ¡¿cuantas?!
-Pero...
-Tu tampoco
eres quien para hablar, madre, nunca hiciste nada por cambiar esto,
ni siquiera sabes como me siento...
-Raise, pareces
buena chica ayudanos, por favor.- La desesperación empezaba a
apoderarse de Margaret.
Los chicos
cogieron la cinta aislante y taparon la boca de los ateridos padres.
-Bueno Raise,
mis padres ya saben lo que pienso, y creo que los tuyos deberían
saber lo que piensas tu, ¿no?
-Coge la cinta,
ahora se lo enseñaremos.-Sus rostros rebosaban de sádico placer
ante la simple idea de torturarlos. A pesar de ello, se resistieron,
solo querían darles una lección.
Cuando
terminaron, salieron a dar una vuelta, pensando en el siguiente punto
para completar su sueño.
-Ha sido
sencillo lo de tus padres, ¿no?
-Si, por lo
menos no han hablado tanto como los tuyos, ¿tu madre aun no te llama
por tu nombre?
-Hay veces que
se olvida, es de las cosas que mas desprecio de ellos.
-Tranquilo
Rave, dudo que se vuelvan a olvidar.
-Me lo he
pasado genial.
-¿Si verdad?
-¿Que
podríamos hacer Raise?
-Bueno, una de
las cosas que tenemos que hacer para cumplir nuestro sueño, y se me
ocurre a quien hacérselo.- De nuevo, el sadismo empezó a apoderarse
de ellos.
Picaron a la
puerta, les abrió una mujer:
-¿Esta Krash?
-Ahora baja
guapa. Erik, tus amigos han venido, la parejita que tan bien te cae,
date prisa. Ahora viene.-susurro sonriente
-¿Que tal?-
También vestía oscuro, con pelo negro y su flequillo lila cubría
su rostro. -¿A donde vamos?
-A dar una
vuelta por el barrio.
-Si, queríamos
hablar contigo.
Antes de salir
del jardín de la casa, Rave recogió su brillante bate de metal,
apoyándolo en su hombro.
-Me encanta ese
bate, ¿para que lo traes?
-Como si no lo
supieras tío, para divertirnos.
-Oye Krash, tu
en el grupo siempre eres el centro de atención...
-Claro Raise,
es por mi personalidad, soy el mejor sin duda- Su ancha sonrisa
prepotente resultaba mucho mas despreciable para sus amigos de lo que
nadie sospechaba.
-¿No podrías
decirnos como lo consigues?
-Aveces pareces idiota, yo
soy especial, y tu del montón. -Soltó una gran carcajada que se vio
cortada por el fuerte golpe del bate.
-Rápido Raise,
átalo al árbol.
Mientras ella
ataba a Krash a un árbol de la acera, Rave puso diez cámaras
apuntando hacia el chico inconsciente.
Tras varios
minutos, despertó. El esparadrapo le impedía hablar, y las cuerdas
moverse.
-Tranquilo,
ahora te explico lo que pasa.
-Raise, las
cámaras ya casi están conectadas, no te explayes mucho.
-De acuerdo,
mira, no vamos con estas pintas porque queramos dar la nota, sino
porque así nos sentimos. No como tu, que solo buscas ser el centro
de atención, despreciando a los demás; es repugnante.
-Si, te vamos a
demostrar cuanto para que no cometas ese error nunca mas.- Sonrió
enagenado y deslizo la lengua por el labio inferior.
Raise saco una
bola de discoteca y tres pequeños focos de su mochila y los enfocó
hacia el pecho de Krash.
-¿Sabes que
pasa si pones una bola de disco en la trayectoria de un foco? ¿Y de
tres?
-Que tienes una
buena fiesta- Rebosaban impaciencia.- vamos Raise, queda poco tiempo
para que se pongan a grabar.
Con un fuerte
impacto, la joven clavó el soporte de la bola en el pecho de su
“amigo” y la encendió.
Inmediatamente
después, Rave dibujó dos grandes X sobre los parpados del cadáver,
y una boca con la lengua fuera sobre el esparadrapo. Por ultimo,
colgaron sobre el chico un cartel:
“El centro de
atención, siempre”
-Quedan cinco
segundos para que empiecen a grabar, ¡corre!
Corrieron
juntos riendo hasta la casa de Rave.
-Vamos, ahora
al insti.-
-Si, coge ese
bidón de ahí, yo cojo este ¡vamos!
Fueron a la
gasolinera y llenaron los bidones de gasolina; antes de que el
dependiente se diera cuenta ya se habían marchado.
Rave salto la
valla del instituto y Raise le pasó los bidones.
El instituto
estaba dividido por un gran pasillo a los lados del cual se extendían
las clases, así que cada uno se encargo de una mitad. Dejaron un
hilo de gasolina recorriendo todos los pasillos hasta las puertas de
las aulas, que tenían entarimados de madera, así se aseguraban de
no dejarse ningún rincón.
Con sprays
negros y una escalera escribieron grandes letras, cada uno en su
mitad:
“Fabrica de
clases sociales y desigualdad”
“Fabrica de
bots competidores sin valores”
También
escribieron “RIOT” con gasolina en la pista de cemento frente a
la entrada y le tiraron una cerilla. Lanzaron los bidones dentro de
una aula, donde comenzaba el camino de gasolina, encendieron los
mecheros, se miraron, contaron hasta tres y los arrojaron dentro.
Tras saltar la
valla se giraron; el fuego se había extendido por todo el edificio,
el spray resaltaba contra el claro de las paredes y la gasolina de la
entrada ardía perfectamente.
Se miraron
tiernamente y se dirigieron al puerto.
Subieron hasta
el faro, la vista era preciosa, de una calle del pueblo salían
montones de reflejos de luz, y las llamas del instituto alumbraban
otra parte del pueblo.
Sus capuchas se
fundieron en un intenso beso, se sentaron apoyados contra la
barandilla, mirando las llamas. El saco una navaja de afeitar y se
corto en la muñeca derecha, ella saco una idéntica y se cortó la
izquierda; se agarraron fuertemente, con las muñecas rozándose, y
se dieron un ultimo y turbio beso, sonriendo de alegría por primera
vez en muchos años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario