Estoy cansado ya de saltar contra una
inmensa pared de hielo, demasiado gruesa como para ver a través.
Estoy cansado ya de golpearla e
intentar abrir una brecha.
No hay forma de saltarlo o esquivarlo.
No consigo entender el porque de este
inmenso bloque de hielo, teñido ya de mis puños.
Estoy cansado, y la rendición empieza
a rondar por mi cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario