domingo, 27 de noviembre de 2011

Sombra

Emily abrió los ojos y gritó con todas sus fuerzas.
Su padre subió pesadamente las escaleras y entro en la habitación.
-Papa, me están observando- La joven sudaba terror por cada poro de su piel, estaba arrinconada sobre la cama, temblando. Se acercó a ella:
-¿Otra vez con estas Emily?- Suspiró- Tienes 15 años, ¿no eres ya mayor para estas historias?- la abrazó- cierra los ojos y apaga la luz, nadie podrá tocarte mientras estés en casa, y menos aun en tu habitación; dime ¿vuelven a ser esas sombras?
-Si- La presencia de su padre la tranquilizó.
-Duérmete cariño, no hay nada que temer.
Su padre salió de la habitación, Emily apago la luz y se durmió, aun intranquila.

Se despertó. La tenue luz del despertador le revelo que la hora.  1:03.
Seguía observándola, de eso estaba segura.
Encendió la lamparilla y se giro bruscamente; solo su sombra la recibió en la pared. Rápidamente inspecciono el resto de la habitación.
Volvió a mirar su sombra... no pasó nada. Se aparto los rojizos cabellos lisos de la cara, extendió el brazo para apagar la luz y lo vio: había dos sombras en la pared, pero una estaba escondida en la suya.
Cuando se movía rápido, se veía como las segunda sombra tardaba un poco mas en reaccionar.
La sombra se agito nerviosa abandonando la forma de la chica para tomar una forma mas alta y difusa.
Emily retrocedió aterrada sobre su cama, por primera vez la sombra mostraba su figura entera, y ahora solo podía pensar en que desapareciera.
Como obedeciendo sus deseos, la sombra se aparto de su vista y se escabulló, dirigiéndose a la puerta. Lejos de aliviar a Emily, esta reacción despertó su curiosidad; se giro para seguir a la sombra fugitiva, que ya salia de la habitación, la siguió y busco el reflejo de la sombra en el espejo. Para su sorpresa, en el lugar donde debería verse la sombra, vio una oscura levita escurriéndose hacia el baño.
Lentamente abrió la puerta, quedando mas sorprendida aun, desapareciendo de este modo el poco miedo que conservaba.
No lo podía creer; frente a ella, desde el espejo, un joven trajeado, con una chistera y guantes blancos la observaba, sereno.
No supo porque, pero le atrajo. Le inspiraba tranquilidad y seguridad y confianza. A pesar de que sabia que no tenia ningún sentido, se dejo llevar por esa sensación y se acercó a él, él, alargo el brazo hasta situar la palma de su mano sobre la superficie del espejo. Emily lo imito. Segundos después, los dedos del joven sobresalieron del cristal entrecruzándose con los de ella.
Rompiendo uno de los momentos de mas felicidad inconsciente de la muchacha, la luz de la escalera se encendió. El misterioso morador del espejo agarro a la chica de la muñeca y la atrajo al interior de su paralelo mundo.
El padre de Emily vio la fogosa melena de la joven huyendo frente a el, únicamente en el espejo, para no regresar jamas.



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