martes, 13 de enero de 2015

Vaivén


Veo las burbujas ascender en la oscuridad, avanzando hacia la luz que se arrastra al final del pasillo de agua.
Las cosas vienen y van, se hilan y se cortan, nada es eterno, aunque muchas canciones se aferren a esa idea. No, mi canción interior lo sabe.
Aunque pueda parecerlo, esto no es una despedida triste. Aunque hundirse en el mar no sea lo mas agradable, tampoco es algo deprimente; al menos no esta vez.
Es sencillamente, una parte mas de la vida, un viaje, caes al océano y te hundes hasta alcanzar la otra superficie, la opuesta, y sigues andando en ese lado de la vida, como un inmenso espejo, hasta caer otra vez sobre el mar, rompiendo su esquema de olas, deslizándote hacia el lado opuesto.
Es como el vaivén metódico de un reloj, como un gran metrónomo irregular y espontaneo.
La vida es algo así, pero lo importante no es mantenerse a flote el máximo de tiempo, intoxicando esa parte de tu vida, sino recibir bien la caída y seguir adelante en la siguiente orilla.
O eso creo.

Solo hace falta, volver a respirar.

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