-Últimamente nuestro hijo no come
mucho, y casi no sale de su habitación.
No te preocupes, tiene diecisiete años,
puede que este enamorado, ademas, no estoy seguro de que este todo el
rato dentro de su habitación- Esbozó una sonrisa.
Se oyeron pasos en la escalera y
encendió la luz.
Su madre entró en la habitación y se
sentó a su lado, en la cama.
-¿Estas bien hijo?
-Si, ¿por que lo dices?
-Últimamente no comes mucho, y estas
siempre en tu cuarto; encerrado.
-No tengo mucho hambre, estudio,
escribo, es solo eso.
-Tu padre dice que quizás estas
enamorado, ¿es verdad?
-¿Que? Ademas, ¿como justifica eso
que este en mi cuarto?
-Bueno sigue... estudiando. Te espero
para la cena.
Salió de la habitación.
-Mama, ¿que te ha dicho?
-Nada hija, nada.
Dentro de la habitación volvía a
reinar la oscuridad.
Prestó mas atención a las voces que
se colaban por la puerta:
<<Ahora voy a hablar con el>>
-Espera un momento, van a volver a
entrar.- Susurró, y encendió la luz justo antes de que se abriera
la puerta.- ¿Que pasa ahora?
-Eso digo yo, ¿que te pasa? ¿Papa
tiene razón no?
-No, déjame en paz- Dijo él cansado.
-Siempre nos lo hemos explicado todo,
dime que pasa por favor.
-Vale... -suspiró- es verdad.
-¡Así que es verdad! ¿y os veis?
-Si.
-¿Sois novios o algo así?
-No se si llamarlo así, pero se podría
decir que si.
-¿Y quien es?
-No la conoces...
-¿Pero como se llama?
-Déjalo ¿vale? Quiero estar solo...
-De acuerdo,gracias por decírmelo.
Tras unos segundos, se quedo solo en la
habitación, sentado en la cama.
-Por fin podremos estar solos.- Apagó
la luz, la oscuridad le abrazó de nuevo y le besó.- Eres increíble-
Ella le besó de nuevo y los dos se
tumbaron suavemente sobre la cama, fundiéndose en uno solo.
es... déu meu... increíble....
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