lunes, 6 de junio de 2011

Gris profundo

Las furiosas olas del mar lo engulleron, arrastrándole hasta sus tranquilas profundidades, donde sus huesos, cansados del gris del exterior,esperaron en la penumbra de las aguas la reaparición de un sentimiento sencillo, una novedad, un pequeño detalle capaz de motivarle, y que cuando esté apunto de ser logrado, no desaparezca sin dejar rastro, hasta que de nuevo parezca volver a la vida, para acabar desapareciendo de nuevo como un engañoso espejismo. Pues las efímeras ilusiones que no llegaban a cumplirse llenaban su corazón corrmompiéndolo, llenándolo de grises lagrimas, atemorizadas por la monotonía que, sabía, le esperaría el resto de su vida, hasta que decidió no vivir-la y esperar en un profundo y eterno sueño.

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