sábado, 7 de mayo de 2011

El ultimo aliento del lobo

Un 27 de enero, sin motivo aparente, Ríulf abandonó su manada, convirtiéndose en un lobo solitario; lanzó una ultima mirada a sus dormidos compañeros y siguió en absoluto silencio.
Los primeros días avanzó firme y ligero por bosques ya conocidos, impulsado por su objetivo.
Ardía en deseos de regresar con su manada, pero a pesar de todo continuó haciendo frente a la tristeza que se apoderaba de su interior.
Pasó por bosques, ríos, prados y montañas, enfrentándose a otras criaturas, al hambre, cambios de temperatura, soledad y desesperación. Muchas veces se arrepintió de haber partido, pero recordaba el motivo que lo impulsaba y seguía.
Tras varios días sin descanso, estaba demacrado, desnutrido y sin fuerzas, pero no se detuvo.
El 19 de marzo llego a su destino, un antiguo árbol lleno de sabiduría conocido como el oráculo del monte, que le preguntó:
-¿Que motivos pueden impulsar a un lobo a dejar su manada atrás?-
-He venido a entregarte mi mi ultimo aliento a cambio de un favor, pero todavía no es el momento.-
El lobo se estiro junto a las magnánimas raíces del oráculo, inmóvil, esperando.
Tras una larga espera, abrió los ojos, y se dirigió al oráculo:
-El momento ha llegado-
-¿Que pides?-
-La felicidad de mi amada.-
-Así se ará-
Expiro profundamente, y dejo que todo se detuviera a su alrededor.
Tras dos meses desde su partida, el 21 de marzo Ríulf cumplió su objetivo, entregando su vida por su amada.





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