Estoy lleno de recuerdos, canciones,
experiencias, ideas, imaginación... pero en lo mas profundo sigo
vacío.
Como esa sala amueblada, que, a pesar
de ser agradable, no tiene una función concreta, entras pasas un
rato, te cansas, y finalmente, la olvidas...
Yo llevo demasiado dentro de mi mismo,
y me canse hace mucho, hasta el punto de aborrecer-me y despreciarme.
Por suerte, en los últimos días han
llegado nuevos artículos que me han subido mínimamente mi
autoestima, pero dudo que dure mucho.
Me sostengo por un pilar central, muy
reciente, y unas columnas de amistad alrededor que me ayudan a
soportarme, pues mi estado de animo no depende de mi, sino de la
gente que me rodea, influyen en mi mas de lo que se imaginan y de lo
que a mi mismo me gustaría, alejándome y acercándome del borde de
mi deseado precipicio.

No se que hacer, no deseo la muerte, ya
no, ahora me debato entre dos opciones; quedarme congelado en el
tiempo junto a mi negro ángel, esperando el momento en que nuestros
corazones dejen de latir sincronizados, o desaparecer, como si jamas
hubiese existido, sin que nadie me recuerde, aunque no creo que mucha
gente se entristeciera por la perdida, solo soy un mecanismo cuyo
reloj se rompió hace años.
Para los otros sería imposible caer en tu olvido siendo tan grande...
ResponderEliminarY si desaparecieras alguien se olvidaría de ti, porqué no pensaría, dejaría de latir