En medio de la noche, se vislumbraban las figuras de dos jóvenes, que comentaban su reciente visita a un campamento de hechiceros, en el cual no habían dejado ni un superviviente.
Explicaban detalladamente cómo habían acabado con cada uno de sus ocupantes.
Mientras comentaban la experiencia, mirándose a los ojos, sus sentimientos reclamaban ser liberados cada vez con más urgencia.
Se acercaron hasta que sus cuerpos se rozaron, él le acaricio la mejilla, todavía manchada de sangre, ella se acerco a su cuello y le susurro tiernas palabras al oído, y se besaron.
Acto seguido, se dirigieron al cercano cementerio…
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