Tras
tanto tiempo soportando las estupideces de Derach, sus infantiles
caprichos, sus agudas carcajadas,su incesante charlatanería, se
descubrió que era un traidor.
Todos
sabían que no le tenia manía, le odiaba, así que decidieron que
fuera yo quien le aplicara el castigo.
En
su puesto de consejero táctico, todos le debíamos respeto, y se
aprovechaba de ello, por lo que aun le despreciaba más.
Su
mente era cuadriculada y superficial, lo que me permitiría
aplicarle un hechizo que con una mente abierta no funcionaria. Era
tan simple como sugestionar su mente para que en ningún momento
dejara de hablar, cantar o emitir algún sonido, ya fuera durmiendo,
comiendo o en cualquier circunstancia.
Por
fin llego la hora. Estaba frente a mi, suplicando y lloriqueando, no
paro hasta que le mire fijamente;
-Dime
Derach, ¿te gusta hablar?-
-¿Como?-
-Responde-
-Si...
supongo-
-Entonces
no pares- Me reí maliciosamente y me marche.
Poco
después, Derach empezó a hablar compulsivamente, parecía que
tuviera que ahogarse, pero el deseado momento no llegaba.
-Por
ultimo, no dejéis que se largue del pueblo, quiero ver como sufre-
Pasaron
unos días y pareció aceptarlo, pero tras dos semanas el estrés
empezó a asomar en su rostro. Le dolía la cabeza y casi todos los
músculos de la cara, empezaba a odiar su voz, y por supuesto,
detestaba no poder controlarla.
Después
de tres meses, enloqueció, cogió un cuchillo, y se arranco la
lengua.
Lo
encontraron lanzando constantes alaridos en un charco de sangre, pero
yo no podía permitir que llegara tan pronto su final, así que envié
un equipo medico que paro la hemorragia en breve.
Por
desgracia para el condenado, sus cuerdas vocales no pararon de emitir
incompresibles sonidos que continuaron atormentándolo.
Un
mes después, la desesperación pudo con el, cogió el mismo cuchillo
con el que se amputo la lengua, y se apuñalo repetidamente el cuello
intentando acallar su pena.
Lanzo
alaridos desesperados hasta la puñalada que le arranco
definitivamente la vida.
Y lo mejor es que no puede caer culpa alguna porqué no lo mataste
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