(en
respuesta a un relato de Shina k.)
Tras
degollar y destripar a los guardias, me dirigí a la sala donde sin
duda se hallaba Zerah.
Una
vez dentro, me recibió una pálida mujer con insinuante ropa de
cuero, llevaba el pelo recogido en una coleta guerrera, dos alas
adornaban su espalda y su lengua se escurría entre sus afilados
dientes.
Era
una diablesa, seguramente servia a un superior, pero en esos
instantes, estaba a cargo del lugar.
-Mmmm...
¿que te trae por aquí?-
-Venganza-
Respondí con un ronco siseo.
-¿Por
la chica?-
-Si,
dime porque, ¿que motivos te llevaron a casi matarla?-
-Necesitaba
sangre para invocar a mi señor, un poderoso demonio encerrado en
otro plano, y ademas... quería divertirme un rato.- La frase acabo
en una maliciosa carcajada.- Lastima que consiguieran rescatarla,
sino fuera por eso, mi señor estaría jugando contigo como un gato
con su presa, y al final, te mataría.-
-¿Así
que por diversión, eh?- Una siniestra sonrisa deformo mi rostro, mis
ojos, en su absoluta totalidad se tiñeron de negro, notaba como la
piel de mi espalda se rasgaba, dejando salir dos ensangrentadas alas
de plumas negras, como me crecían los colmillos y como la parte
oscura de la magia inundaba mi mente.
Tras
sacudirme la sangre de las alas, desenvaine la espada, y sin
pensármelo dos veces me lance al ataque.
Nuestros
cuerpos danzaban mientras nuestras espadas se transmitían palabras
de odio.
Nuestras
armas se cruzaron frente a nosotros, sus rojizos ojos se cruzaron con
la oscuridad de los míos. Con un rapidísimo movimiento, me tiro al
suelo, me clavo la espada en el estomago y aprovechando ese momento
de debilidad, me lanzo contra un muro y me encadeno a el.
Por
suerte para mi, ella desconocida que mi especialidad mágica era el
metal, y que por tanto unas cadenas no servirían para nada.
Empezó
a explicarme paso a paso como torturo a mi amiga, se notaba que había
disfrutado en su voz, pero yo permanecí quieto, escuchando.
Tras
diez minutos, se callo.
-¿Has
acabado desgraciada?-
-Si,
me pregunto que harías ahora si no tuvieras las cadenas.-
-No
hará falta que te lo imagines.-
Las
cadenas se vaporizaron, convirtiéndose en una niebla metálica que
se arremolinó sobre mi mano, segundos después, la diablesa se
encontraba contra la pared, encadenada por unos aros de metal que se
insertaban en el muro.
-Se
han cambiado los papeles, ¿no te parece divertido?-
Me
acerque a ella observando mi estomago, que se recuperaba con la
magia.
Cuatro
puás metálicas de dos centímetros se materializaron frente a su
cara esperando mis ordenes.
Le
abrí la boca, le saque la lengua, y sin necesidad de decir nada, los
cuatro clavos le perforaron la lengua clavándose en el hueso,
dejándole la lengua inmovilizada contra su propia mandíbula.
Seguidamente,
le inserté fragmentos de metal en cada uno de sus dedos por haber
tocado a Jithia con ellos, varias dagas con las que había torturado
a mi amiga se elevaron y clavaron en sus rodillas, codos y hombros,
con dos clavos mas, le perfore los ojos con los que había disfrutado
mirando el sufrimiento de la pobre chica y para acabar, le clave su
propia espada en el estomago y una ultima daga en el paladar.
Cuando
ya me estaba marchando, un montón de fragmentos metálicos volaron
desesperados hacia su cuerpo, convirtiéndola en una sanguinolenta
figura irreconocible.
Satisfecho
con mi venganza, regrese junto a mi amiga, que se recuperaba de una
brutal tortura.
Lo has subido! El relato que me dedicaste!! ^^
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